Contador-Andy Schleck, un duelo que se advierte perdurableLa competencia es inherente al ciclismo, eso siempre, aunque en este caso la relación entre los dos es espléndida La competencia es inherente al ciclismo, eso siempre, aunque en este caso la relación entre los dos es espléndida, de hecho coincidieron este año recorriendo juntos las etapas de los Pirineos en este Tour de Francia. Ambos confirmaron el martes en La Madeleine que el jersey amarillo en París va a ser cosa de uno de ellos. Allí la carrera se convirtió en un "mano a mano" y dictó que son los dos jefes de la prueba. Los aficionados al ciclismo necesitan un duelo así para tomar posiciones, decantar su apego, debatir y "ladearse" hacia un lado o hacia otro. Es como ser del Real Madrid o del FC Barcelona, de Boca o de River, de Alí o de Foreman, de Nadal o de Federer. Alberto Contador (Astana) y Andy Schleck (Saxo Bank) son muy distintos, aunque les une su juventud y su ambición en carrera, no exenta de elegancia. Tal vez les separa el hecho de que el español es mucho más metódico y, por el momento, mejor contrarrelojista. "A Andy le puedes sugerir lo que debe hacer pero no ordenárselo, a veces es como un niño", dice su director, Bjarne Riis. Contador es más cuidadoso, más sistemático, más ordenado y más preciso. Sin embargo, ambos se temen, se respetan y se reparten casi a partes iguales el cariño de la gente, aunque Contador es el corredor que más simpatía despierta entre los aficionados franceses al margen de sus compatriotas. Eso es algo evidente nada más llegar a Francia. La imagen de la lucha entre Contador y Andy Schleck subiendo las durísimas rampas de La Madeleine ilustra este Tour y refuerza la expectación por este deporte. El público esperó durante horas para "degustar" durante unos pocos segundos el paso ante sus ojos de los dos corredores del momento. Allí se clarificó todo y así sigue. El luxemburgués se siente ahora mucho más poderoso y cada vez es más "insolente" con el doble ganador del Tour, incluso ha insinuado que Contador no está igual que el año pasado. "Veo a Alberto con altibajos y esa sensación espero que se confirme cualquier día", dijo el menor de los hermanos Schleck tras ganar en Avoriaz. Por su parte, Alberto Contador admitió esta semana en rueda de prensa que fue Andy quien le puso el año pasado en más apuros en las etapas de montaña y subrayó: "Este año va a ser igual". "La etapa de Morzine-Avoriaz fue para Andy un golpe psicológico y algo muy importante para coger moral, sabía que era mi rival número uno", aseveró el madrileño. Sin embargo, a Andy Schleck le preocupa, y lo ha dicho, la jornada de mañana con final en Mende, ya que presenta una pendiente media del diez por ciento. Es muy corta, poco más de tres kilómetros, y Contador es más "explosivo" en una subida de esas características. "La llegada a Mende no me gusta, allí he perdido tiempo cuando he ido a la París-Niza, pero serán los Pirineos los que decidan la carrera. Ahí tendré que atacar y estoy preparado para ello", señaló ayer Schleck a los periodistas. Y en los Pirineos espera el Tourmalet, la montaña más legendaria de la carrera. Este año se va a subir dos veces para conmemorar el centenario del primer paso por la cumbre. Allí Contador y Schleck saldrán a escena y medirán su rivalidad. Es un duelo que se advierte perdurable.
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