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Salud

La transformación digital se erige como palanca para acercar la innovación sanitaria a pacientes y profesionales

Avanzar hacia un sistema sanitario más integrado, más humano y más eficiente es uno de los desafíos a los que se enfrenta la estructura sanitaria española a día de hoy

De izquierda a derecha, la periodista Isabel Benítez; Diego Velasco, director de Innovación en el  Instituto Ramón y Cajal de Investigación Sanitaria; Eduardo Díaz, jefe del Área del Emprendedor en la Fundación madri+d, y José Manuel Fernández, director del Departamento de Estrategia y Operaciones en BMS.

De izquierda a derecha, la periodista Isabel Benítez; Diego Velasco, director de Innovación en el Instituto Ramón y Cajal de Investigación Sanitaria; Eduardo Díaz, jefe del Área del Emprendedor en la Fundación madri+d, y José Manuel Fernández, director del Departamento de Estrategia y Operaciones en BMS. / Xavier Amado

Cristina Andrade del Alcázar

Madrid

La innovación se ha convertido en un pilar fundamental para reforzar el sistema sanitario y hacer frente a los importantes retos que plantea la atención a la salud en el siglo XXI. En la actualidad, factores como el envejecimiento de la población, el incremento de las enfermedades crónicas, la necesidad de optimizar los recursos disponibles y el rápido avance de la ciencia y la tecnología hacen que innovar deje de ser una alternativa para convertirse en una exigencia imprescindible.

Avanzar hacia un modelo asistencial más eficaz, accesible y sostenible resulta clave para mejorar la prevención, acelerar los procesos diagnósticos, adaptar los tratamientos a las necesidades de cada paciente y ofrecer una atención de mayor calidad. Esta transformación permite incorporar nuevas herramientas y capacidades que sitúan al paciente en el centro del sistema, impulsan una mejor coordinación entre los distintos niveles asistenciales y fortalecen la capacidad de la sanidad para responder con mayor solvencia a los desafíos actuales y futuros.

Bajo el título Construyendo la Salud del Futuro: Fortalezas, Retos y Oportunidades de Innovación en la Sanidad, El Periódico de España junto a Prensa Ibérica han celebrado este jueves un encuentro que ha reunido a expertos de ámbito sanitario, científico y tecnológico para analizar las oportunidades del sector sanitario nacional. El evento contó con la colaboración de Bristol Myers Squibb, GSK y Auren.

Carmen González Paz, directora general de Coordinación Socio-Sanitaria de la Comunidad de Madrid, señaló que el reto de la sanidad madrileña está en “conectar el conocimiento con las necesidades reales de los pacientes, de los cuidadores y de los profesionales, priorizando el desarrollo de lo que tenga más impacto social y posibilidad de transparencia. Esto es lo que, desde la Comunidad de Madrid hemos ya empezado a hacer”.

Para ello, “la coordinación sociosanitaria es clave”. En este sentido, prosiguió, “Madrid ha consolidado un marco sanitario, investigador, tecnológico, con hospitales de referencia, centros de investigación biomédica, empresas tecnológicas, startups, y sobre todo profesionales altamente comprometidos con el que creo que podamos dar respuesta a los retos que se nos presentan”.

“El reto es incorporar la innovación y las nuevas tecnologías, saldando brechas vitales y adaptándolas a nuestros ciudadanos y profesionales con el objetivo de avanzar hacia un sistema sanitario más integrado, más humano, más eficiente, más orientado a resultados exactos de bienestar y que dé respuesta a estos grandes desafíos y necesidades”, aseguró.

Durante la mesa de expertos ‘Innovación y transformación digital en la sanidad: del dato a la atención personalizada', Diego Velasco, director de Innovación del Instituto Ramón y Cajal de Investigación Sanitaria señaló que algunos hospitales como el suyo tienen ya “el medio digitalizado, pero tenemos que seguir avanzando en dos líneas que tienen que ver con la estructura y con los datos europeos”. “Necesitamos el compromiso de que los datos vayan a un repositorio común con distintas capas de usabilidad, de uso primario, con determinados datos para que allá donde esté el paciente europeo pueda ir a una farmacia o a un centro sanitario”, agregó.

El directivo apuntó que “la tecnología va por delante de las soluciones y la innovación que podemos ofrecer” y por eso, señaló que el primer reto que tienen está en las personas y los profesionales sanitarios. Esto va seguido de otros desafíos como son la financiación, “para poder sacar adelante proyectos de este tipo”, y la regulación, que debe buscar mecanismos más eficientes, remarcó Velasco.

El jefe de Área del Emprendedor de la Fundación Madri+d, Eduardo Díaz, centró su ponencia en el emprendimiento dentro del sector sanitario: “Me gustaría transmitir el impacto del emprendimiento de las historias clínicas, en lo que estamos un poco por delante de la media europea y esto tiene que ver con las startups”. En esta línea, aclaró que la inteligencia artificial “no solamente es necesaria sino que es fundamental para dar servicio personalizado y eficaz al cliente”.

En referencia al healthstar madri+d, el programa de la Fundación para el Conocimiento madri+d para favorecer la creación de startups tecnológicas en el sector de la salud, Díaz expuso que “así como al principio el énfasis del programa era la competitividad, hemos notado en estos años una maduración de los proyectos”. “En cierto modo hemos intentado influir en ese resultado aproximando el punto de vista del paciente, con la formación y los instructores que tenemos para que no sea únicamente pensar en productividad sino saber qué necesitan realmente mis pacientes”, destacó.

En otro orden de cosas, José Manuel Fernández Gutiérrez, director del departamento de Estrategia y Operaciones de BMS, incidió en que “el dato es la palanca estratégica clave para cumplir el propósito de mejorar la atención sanitaria”. “Cuando hablamos de investigación biomédica no sería posible entenderla sin la incorporación y la integración de diferentes elementos que, por un lado, permiten entender mejor las enfermedades, y por otro, identificar qué terapias son las más beneficiosas”, declaró. Al mismo tiempo, recordó la importancia de llevar a cabo un uso responsable de los datos y “la gobernanza” de los mismos.

En esta línea, subrayó que “estamos en un país que favorece la colaboración y la investigación y donde el ecosistema de startups se mueve. Ahora es cuestión de poner orden, encontrar esas colaboraciones público-privadas y coger velocidad”. “Los datos están, es cuestión de alimentarlos de forma consciente y generosa para que cualquier paciente y familiar se encuentre en un entorno seguro para compartir sus datos”, añadió.

Los tres expertos se mostraron de acuerdo en que la generación de “una infraestructura de datos sobre la que poder explotar todas las capacidades que brinda la tecnología, sobrepasando las barreras políticas y regulatorias, respetando la seguridad y la decisión de los propios pacientes, va a traer un gran avance en los desarrollos que hagamos”. Para ello proponen que haya un “incentivo al personal sanitario para que se involucre en la innovación.

Uno de los anhelos de José Manuel Fernández es “poder llegar a contar con una medicina preventiva para que los pacientes no lleguen a ser pacientes por haber tenido la capacidad de trabajar todos en un ecosistema donde industria y las instituciones públicas y privadas se hayan puesto de acuerdo para saber qué le puede pasar en 10 años”.

Seguidamente, el Dr. Jesús García-Foncillas, director del instituto Oncológico del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz y presidente de la Fundación ECO, estuvo presente en el diálogo ‘Proteger la innovación que dará paso al futuro de la oncología’ en el que puso de relieve que “España ya está en una situación de aportación a la investigación clínica muy relevante y somos un país que contribuimos en primera línea a poder desarrollar fármacos nuevos y aportar ideas de cómo desarrollarlos”. 

Sin embargo, los tiempos de ejecución son todavía una asignatura pendiente. El experto explicó que, en numerosas ocasiones,“después de acabar los ensayos clínicos y demostrar que una molécula ha aportado beneficio, el tiempo hasta el acceso y la financiación de esa molécula en el Sistema Nacional de Salud puede tener un decalaje, de media, de 619 días para que la innovación llegue a la práctica clínica”. García-Foncillas recalcó que es necesario que “esa innovación llegue en tiempo y forma a la práctica clínica”.

Por otro lado, el presidente de la Fundación ECO, puso de relieve las “inequidades de acceso desde el diagnóstico al tratamiento y a los servicios de atención al paciente oncológico en el contexto europeo”. Una situación en la que, declaró García-Foncillas, hay que trabajar para que no solo haya innovación “sino también para que esa innovación llegue a todos los pacientes independientemente de donde sean”.

En cuanto a la sostenibilidad del sistema sanitario y el impacto de la llegada de innovación terapéutica, García-Foncillas explicó que “cuando se define el proceso oncológico, a menudo se pone el énfasis solo en el coste farmacéutico pero hay que analizar también el valor que supone a largo plazo, ya que el uso de otras alternativas terapéuticas puede tener otros efectos, “cuando hay complicaciones en el tratamiento también hay costes directos e indirectos a tener en cuenta”. Finalmente, García-Foncillas se refirió a la importancia de valorar la supervivencia que ofrece la nueva innovación en la toma de decisiones clínicas, para llegar a ese futuro deseado en la oncología. 

El presidente de la Fundación ECO apuesta por “la protección de la innovación” porque “detrás de proteger la innovación hay desarrollo, hay todo un conjunto desde centros de investigación, centros de desarrollo, centros de producción, y el impacto más importante es en pacientes reales”. Es por eso que incidió en que “si queremos seguir liderando la investigación en Europa, tenemos que apostar por ella, porque si no lo hacemos no podemos esperar que sigamos siendo puntos de referencia como somos en este momento.

En el espacio ‘Tecnología y salud: hacia un sistema más eficiente y humano’, tomó la palabra Pedro J. Moreno, socio de Auren Tech, para afirmar que “la tecnología ya se está usando como una palanca para comprobar y formar la relación entre médico y paciente”. 

En este sentido, se mostró optimista ya que “tenemos un sistema que tiene, por cómo está estructurado, mucha información y datos que se pueden utilizar a la hora de trabajar”. Advirtió asimismo, que “el sistema que se utiliza hoy está imponiendo lo digital a lo clínico”, y por eso, incidió en la relevancia de “analizar bien cuáles son los resultados”.

Entre los desafíos tecnológicos que Moreno detectó se encuentra, en primer lugar, el “adaptar los canales al propio paciente y que todo fluya mediante los cauces que formen parte de su día a día”, seguido de la necesidad de “disponer de un espacio de datos único” e impulsar la “integración de la información para que cualquier paciente pueda “ir a cualquier sitio y tener absolutamente todo a su disposición”.

Por último, Pilar Navarro, directora de Innovación en la Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria (Fenin), puntualizó que detrás de la inteligencia artificial “hay siempre una inteligencia humana”. Es por eso que apuntó a la importancia de focalizar en “el viaje del paciente” y en la necesidad de que exista una “adherencia” a los tratamientos médicos que los profesionales del sector recomiendan. 

Desde Fenin, explicó la experta, se han dado cuenta de que “el paciente tiene una serie de costumbres y hábitos y que la medicina tiene que ir poco a poco para ser efectiva”, porque “la digitalización ayuda en cuanto a velocidad de implementación, pero no en adaptabilidad”.

Navarro concluyó su intervención recordando que “ahora el sanitario tiene que enfrentarse a un paciente que está más empoderado, que sabe más porque se ha hecho un ‘upgrade’ de conocimiento en el que el diálogo es mucho más directo”.

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